LOS PECHOS

Los senos femeninos están diseñados para producir leche materna de la mejor calidad. A lo largo del embarazo los pechos se preparan para alimentar de forma completa y perfecta al bebé en camino; crecen poco a poco, la aréola se oscurece y al final del embarazo el incremento de la producción de hormonas desencadenará más tarde la subida de la leche. Las pequeñas protuberancias en la areola, llamadas glándulas de Montgomery, producen un aceite natural que lubrica y limpia el pezón, y lo prepara para la lactancia, de modo que el baño diario es suficiente higiene para alimentar al pecho al bebé. No es recomendable aplicar cremas o lociones en el pecho durante la lactancia, salvo que el médico lo indique. Al final del embarazo, y de tres a cinco días después del parto, los pechos comienzan a producir calostro, un tipo de leche de inicio que proporciona protección contra las enfermedades y prepara el sistema digestivo del bebé para la leche materna. Después de esto ocurre la llamada subida de la leche, que se caracteriza por calor en el pecho, sensación de hinchazón, aumento de tamaño, incluso puede haber dolor y, por supuesto, producción de una mayor cantidad leche materna que fluye a través de entre 15 y 20 aberturas en cada pezón.