VIAJES

Durante los viajes el bebé siente el cambio en la rutina de su vida y muchas veces esto le causa malestar e inseguridad. Además, el sol, el agua y la actividad física probablemente lo tengan agotado, y la novedad lo entusiasma. Es por esto que su conducta habitual puede cambiar durante las vacaciones, y generalmente no es algo por lo que debas de preocuparte. El calor puede disminuir el apetito del bebé, y por otra parte la actividad física puede incrementar su apetito. Lo que es muy importante es que se mantenga perfectamente hidratado, por lo que hay que ofrecerle líquidos con frecuencia. Dormir en una cuna diferente, con ruidos y luces extraños para él, también lo puede agitar y poner de mal humor, pero seguro en muy pocos días se adaptará a las novedades y estará más tranquilo. Ante lo que sí debes estar muy pendiente es todo lo que se pueda llevar a la boca, un momento de distracción puede hacer que el bebé se meta un puño de arena o tierra a la boca, o incluso un bicho. También es muy importante que sus alimentos estén preparados con la más estricta higiene y debidamente conservados en el refrigerador, y que lo que bebe esté preparado con agua desinfectada o embotellada, ya que el calor tiende a acelerar el proceso de descomposición de los alimentos.